Quiero ayudar a todas las familias que, como yo, desean educar evitando castigos, gritos y amenazas pero que, como yo no hace muchos años, no tienen ni idea de cómo se hace eso sin pasar por la permisividad total o sin perder la cabeza en el intento. Yo ya pasé por eso, tengo una hija de 5 años y lucho cada día junto a ella. Cada día pongo en práctica aquello en lo que creo, comprobando una y otra vez que no es magia: es neurociencia. Todos los niños del mundo, de todas las generaciones, tienen las mismas necesidades y, cuanto estas se respetan, se portan bien y desarrollan una sana autoestima mientras los padres nos estresamos menos y nos enfrentamos a menos conflictos

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Pues eres bienvenido a participar activamente en la maravillosa experiencia de ser padre o madre.